Skip to main content Skip to course navigation

0.1 Bienvenida al Campus

Campus Boat Dreams · Sección 0 · Antes de empezar

Bienvenido a bordo

Aquí el Patrón de Embarcaciones de Recreo se estudia como se navega: mirando, tocando el timón y equivocándose en seco, para no equivocarse en el agua.

Ron, el pulpo del Campus Boat Dreams, con gorra de capitán, un sextante, un cuaderno de bitácora, un compás y un salvavidas Delfi, la bibliotecaria del Campus Boat Dreams: una delfina con gafas redondas que sostiene un libro encuadernado en piel con una rosa de los vientos dorada en la tapa

Ron enseña a navegar · Delfi lo tiene todo apuntado

Si has llegado hasta aquí es porque quieres el título, y lo vas a sacar. Pero el objetivo de este campus es otro y es más ambicioso: que el día del examen no estés recordando respuestas, sino entendiendo preguntas.

Esa diferencia parece un matiz y es todo. Quien memoriza cuarenta y cinco respuestas aprueba si el tribunal repite el orden; quien entiende por qué la popa se va a babor cuando da atrás no necesita recordar nada, porque lo deduce en el momento — en el examen y en el pantalán. Este curso está construido entero sobre esa apuesta.

Empecemos por la pruebaEsto no es un PDF

Podría escribirte que la hélice, al girar, empuja agua contra el costado y desplaza la popa, y que el efecto es pequeño avante y grande atrás. Lo acabas de leer y no te ha pasado nada. Así que en vez de contártelo, te lo doy: abajo hay un barco de ocho metros. La rueda se arrastra con el dedo, el telégrafo manda a la máquina y la hélice se cambia de tipo.

No es una animación. Debajo hay un modelo físico que en cada centésima de segundo suma el empuje, la resistencia del casco, la fuerza del timón, el efecto de pala, el viento y la corriente, e integra el resultado. Nada de lo que veas está dibujado a mano: sale de la cuenta. Por eso puedes descubrir cosas que no te he contado.

Eso es el campus. Cuarenta y cuatro lecciones hechas con esa idea: lo que se puede ver, se ve; lo que se puede tocar, se toca; y lo que no se entiende quieto, se entiende en movimiento.

Figuras que se tocan

Pulsa cualquier pieza de un dibujo y te dice cómo se llama y qué hace. Luego se ocultan los rótulos y la figura te pregunta a ti, con marcador.

Simuladores, no animaciones

Gobierno, luces y marcas, balizamiento y situaciones del RIPA con un modelo detrás. Se aprende probando a equivocarse.

Preguntas que explican

Cada test dice por qué falla la que tú has elegido, no solo cuál era la buena. Sacadas al azar de un banco mayor: cada intento es distinto.

Repaso que no se olvida

Lo que fallas vuelve a aparecer a los pocos días, y lo que dominas se espacia. El repaso lo lleva el campus, no tu memoria.

Compruébalo · así son las preguntas

Con una hélice dextrógira y el timón a la vía, damos atrás toda desde parados. ¿Qué hace el barco?

No. El timón a la vía solo significa que no desvía agua. Pero la hélice sigue empujando agua contra un costado, y ese empuje no lo compensa nadie. El barco no tiene ninguna razón para salir recto. Pruébalo en el escenario «Efecto de pala, atrás».

Correcto. Es el efecto de pala, y atrás es fuerte: el timón se queda sin el chorro de la hélice que lo hacía eficaz, así que ya no hay quien lo contrarreste. La regla útil: dextrógira atrás, la popa busca babor. Y si quieres corregirlo, el timón trabaja al revés que avante — compruébalo tú en el simulador antes de creerme.

No, y es el fallo más repetido. Avante la popa sí cae a estribor, pero atrás el sentido se invierte y además se multiplica. Confundir los dos casos es lo que hace que una maniobra de atracada salga al revés de lo previsto.

No. El tipo de hélice es precisamente lo que decide el sentido: la levógira hace lo contrario que la dextrógira, y unas gemelas contrarrotantes anulan el efecto. Cambia el tipo en el simulador con la máquina atrás y lo ves en tres segundos.

El métodoCómo está montado esto

El campus va por tramos cortos, no por temas de cuarenta páginas. Cada tramo es siempre lo mismo:

  1. Una lección visual. Con figuras que se tocan y simuladores que responden, no con muros de texto. Lo que se puede dibujar, se dibuja; lo que se puede mover, se mueve.
  2. Un test de ese tramo. Diez preguntas sacadas al azar de un banco mayor, así que cada intento es distinto: no hay orden que aprenderse.
  3. Repetir. Volver al test dentro de unos días, aunque lo hayas aprobado. Ahí es donde se consolida, y el campus te avisará.

Lo que puedes hacer en cada figura

ExplorarToca cualquier pieza del dibujo y te dice cómo se llama y qué hace. Sin prisa, todas las veces que quieras.
Ponte a pruebaSe ocultan los rótulos y la figura te pregunta a ti. Llevas marcador, y lo que falles se te señala.
Ver a pantalla completaAmplía el dibujo con zoom. En el móvil úsalo siempre: los rótulos se leen mucho mejor.
Y algunas se gobiernanHélices que giran, un timón que responde a tu dedo, un barco que abate con la corriente. Lo que no se entiende quieto, se entiende en movimiento.

Esta secciónAntes de la Unidad 1, dos lecciones de Delfi

Te lo cuenta Delfi El examen, los papeles y lo que el título te deja hacer son cosa mía, y los tienes justo a continuación. Ron se pone con el barco en la Unidad 1; yo te dejo antes el terreno despejado, porque estudiar sin saber qué te van a preguntar es navegar sin carta.
0.2 · El examenLas 45 preguntas, los 32 aciertos, las tres unidades eliminatorias, cómo se reparten las once unidades y el atajo del PNB al PER. Con lo que dice la convocatoria, no con lo que se cuenta por ahí.
0.3 · El título y sus atribucionesHasta dónde puedes llegar con el PER, por qué las 12 millas se cuentan desde la costa y qué prácticas hacen falta para la vela, los 24 metros y la travesía a Baleares.
Una cosa que conviene tener clara desde el primer día. El certificado que te entrega Campus Boat Dreams al terminar un curso acredita que has hecho nuestra formación y nada más: no es un título homologado y no habilita para gobernar ninguna embarcación. El título lo expide la Administración después del examen oficial y de las prácticas. Lo tienes explicado en la lección 0.3.

Y cuando quieras másLa Biblioteca, la casa de Delfi

El campus te da lo que entra en el examen. Pero tarde o temprano vas a querer algo que no entra: por qué se hundió aquel barco, cómo se llamaba de verdad esa maniobra, qué dice exactamente el artículo que te acaban de citar. Para eso está la Biblioteca, y ahí es donde vive Delfi.

Delfi, la bibliotecaria del Campus Boat Dreams: una delfina con gafas redondas que sostiene un libro encuadernado en piel con una rosa de los vientos dorada en la tapa

Delfi

Bibliotecaria del Campus

Delfi no te va a preguntar la lección: eso es cosa de Ron. Lo suyo es buscar y recomendar. Le dices qué andas rumiando —una duda que se te ha quedado, un tema que te ha picado, una idea para tu primera travesía— y te trae de dónde sacarlo: el artículo exacto, el informe de aquel accidente, el capítulo que lo explica bien. Y después, la lectura siguiente, esa que no sabías que querías.

En sus estanterías está la normativa, los informes de la CIAIM, cartas, historia y las fuentes de todo lo que aquí se afirma. Porque un patrón que solo sabe lo que entra en el examen sabe muy poco, y porque nada de lo que te contamos debería tener que creérselo nadie a ciegas.

Y sí: los títulos y las habilitaciones también los lleva ella. En las dos lecciones que siguen a esta ya os vais a ver.

Próximamente

Cuando abra, pregúntale lo que quieras, entre en el examen o no. Y si Delfi todavía no tiene la respuesta, apúntala: las primeras estanterías se van a llenar precisamente con lo que preguntéis vosotros.

De patrón a patrónTres consejos que valen más que cien horas

No memorices respuestas: memoriza razones. Si te aprendes que «la C es la correcta», el día que el tribunal cambie el orden de las opciones te quedas en blanco. Cada pregunta del campus lleva una explicación del porqué y del error típico. Léela también cuando aciertes; sobre todo cuando aciertes por intuición.
Falla aquí todo lo que puedas. Un test no es un examen, es un detector de agujeros. Si sacas un 10 a la primera, no has aprendido nada nuevo: has confirmado lo que ya sabías. Los tramos que te cuesten son exactamente donde está tu título.
Y no dejes el Reglamento para el final. Es la unidad más grande, es eliminatoria y es la única que no se puede aprobar de memoria: son situaciones, y hay que verlas. Diez preguntas de cuarenta y cinco esperando al que llega cansado.
Nota de cultura

A lo largo del curso encontrarás recuadros como este. No entran en el examen: son de dónde vienen las palabras, por qué las cosas se hacen como se hacen, y alguna historia que merece la pena.

Están ahí por una razón práctica —lo que se entiende no hay que memorizarlo— pero también porque la náutica tiene tres mil años y sería una pena estudiarla como si fuera un formulario. La palabra babor, por ejemplo, no la eligió nadie: la dejó ahí un timonel holandés que iba de espaldas.

A navegarPor dónde empezar

Por orden y sin saltar. Primero las dos lecciones de Delfi que cierran esta sección —son cortas y te ahorran meses de malentendidos—, y después la Unidad 1, Nomenclatura náutica, que es la que pone los nombres a todo lo demás: sin ella, las diez unidades siguientes son un idioma que no hablas. Son siete tramos cortos y se lleva bien; en el último vuelves a encontrarte el timón que acabas de mover, pero ya sabiendo cómo se llama cada pieza.

Lo que te llevas de esta lección

  • Aquí se aprende tocando: si algo se puede probar, pruébalo antes de creértelo.
  • Cada tramo es lección visual + test aleatorio + repaso a los pocos días.
  • Los test explican por qué falla la opción que tú elegiste.
  • El examen y el título los tienes en 0.2 y 0.3, de la mano de Delfi.
  • Y lo que más caro sale: no memorices respuestas, memoriza razones.

Una última cosa, de patrón a patrón. Este título no es un trámite: es el permiso para llevarte a gente al mar y traerla de vuelta. Estudia pensando en eso y el examen se aprueba solo. Nos vemos en la Unidad 1.