1.3 Dimensiones del barco
Las dimensiones no son un capricho de examen. La eslora decide qué título necesitas y cuánto pagas de amarre. El calado decide dónde puedes entrar sin quedarte clavado. Y el francobordo decide cuánta reserva de seguridad te queda cuando el mar se levanta. Son seis medidas y las vas a usar toda tu vida náutica.
- Medir un barco a lo largo: eslora total y eslora de flotación.
- Medirlo a lo ancho: manga máxima y manga de flotación.
- Medirlo a lo alto: puntal, calado y francobordo, y cómo se relacionan.
- Distinguir desplazamiento de arqueo, que es peso contra volumen.
A lo largo: las esloras
Toca cada cota del dibujo para ver qué mide, y cuando las tengas, pulsa Ponte a prueba.
Explora las cotas
Toca o pasa el ratón por cualquier cota para ver qué mide exactamente.
Por qué se miden dos esloras. La total no cambia nunca: es el casco. La de flotación cambia con la carga, porque al hundirse más el barco el agua toca una porción mayor. Y como la eslora de flotación manda sobre la velocidad máxima de un casco de desplazamiento, esto no es teoría: un barco cargado flota peor pero tiene algo más de eslora mojada.
A lo ancho y a lo alto: la sección
Las otras cuatro medidas se ven de golpe cortando el barco por el través. Fíjate sobre todo en la columna de la derecha, donde el francobordo y el calado se apilan.
Explora la sección
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La fórmula que hay que llevarse
Las tres medidas verticales no son independientes. La línea de flotación parte el puntal en dos:
PUNTAL = FRANCOBORDO + CALADO
Y de ahí sale lo importante: el puntal es fijo, porque es el casco. Así que todo lo que ganas de calado lo pierdes de francobordo. Cargar el barco es literalmente cambiar seguridad por peso.
Desplazamiento y arqueo: peso contra volumen
Aquí caen muchos, porque suenan a lo mismo y no lo son. Uno es un peso y el otro es un volumen.
La regla para no fallarlo: desplazamiento es lo que pesa, arqueo es lo que cabe. El primero varía cada vez que embarcas gente o combustible; el segundo solo cambia si reformas el barco.
Por qué el desplazamiento es a la vez el peso del barco y el del agua que aparta. No es una coincidencia ni un convenio: es el principio de Arquímedes, enunciado en Siracusa en el siglo III a.C. Todo cuerpo sumergido en un fluido recibe un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluido que desaloja.
Un barco flota cuando ese empuje iguala a su propio peso. Y como el empuje es el peso del agua apartada, en equilibrio las dos cifras son la misma. De ahí que una sola palabra, desplazamiento, nombre las dos cosas.
La anécdota de la corona del rey Hierón y del «¡eureka!» en la bañera la cuenta Vitruvio dos siglos más tarde, y los historiadores la tienen por adornada. El principio, en cambio, lo dejó escrito el propio Arquímedes en Sobre los cuerpos flotantes, y sigue siendo la razón por la que un barco de acero de veinte mil toneladas no se hunde: no importa de qué esté hecho, sino cuánta agua aparta.
Los cuatro cruces que caen una y otra vez.
- Puntal y calado. El puntal es toda la altura del casco; el calado es solo la parte mojada. Si el barco está en el remolque, el puntal sigue siendo el mismo y el calado ya no existe.
- Calado y francobordo. Son las dos mitades del puntal, una debajo del agua y otra encima. Cuando uno sube, el otro baja.
- Manga máxima y manga de flotación. La máxima se mide en la parte más ancha del casco; la de flotación, justo donde el agua lo toca. Esta última siempre es menor.
- Desplazamiento y arqueo. Peso contra volumen. Que el arqueo se mida en toneladas de arqueo no lo convierte en un peso.
Lo que hay que llevarse de este tramo. A lo largo, eslora total (el casco entero) y eslora de flotación (lo mojado). A lo ancho, manga máxima y manga de flotación, siempre menor. A lo alto, puntal de quilla a cubierta, partido por el agua en francobordo arriba y calado abajo: puntal = francobordo + calado. Y dos magnitudes que no son medidas de longitud: desplazamiento, que es peso, y arqueo, que es volumen.